21.9.11

las casas son mañosas

como las personas,
como las mascotas

reclaman atención
mimos
esfuerzo

y uno se encariña con ellas
como con los libros,
como con los sueños

(incluso como se encariña
con su propia tristeza)

y echa raíces
se siente seguro
(un poco oprimido, un poco asfixiado)
protegido
(como en brazos)

"linda casita mía"
"qué lindo llegar a casa"

y se entrega
lentamente
y acogido
a esa sensación
de cajón
de siempre nicho



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