Voy aprendiendo que la paz es algo que se conquista con luchas pero que cuando llega (aunque sea por un momento) es momento de dar descanso a las armas y sonreir
Otra vez el ciclo empieza ese tramo de descontrol controlado y permitido que concluye en la explosión de fin de año, no sin antes intensificar las exigencias para que el nivel de tensión llegue a su punto de culminación explosiva cuando el sistema de cosas lo requiera y permita, entre brindis, comilonas y excesos.
¿Conquistaremos alguna vez un estado de armonía en el que estos extremos caduquen por innecesarios?
¿En que no haga falta reventarse como un buey de arado para merecer un respiro una vez al año, cuando el santo calendario del dios capitalista así lo habilita?
¿Conquistaremos el derecho a dosificar nuestras propias alegrías a medida?
A veces se viven momentos tan puestos en palabras (por otr@s, para otras circunstancias) que un@ se llama al silencio.
No puede haber temor más intenso al cambio que el que experimenta quien ama su presente, ama su vida, al punto de tener una idea mezquina de la felicidad: Felicidad es esto que yo tengo ahora. ¿Para qué necesito algo más? Y viene, algo más siempre viene y se lleva algo también.
Que alucinante sería poder hacer una gran fiesta juntando a todas las personas hermosas que conocí en mi vida.
Si, ya se que eso es lo que llaman "la fiesta de la vida", pero yo digo menos metafórico: una noche (o mejor, varios días corridos), un gran banquete mucha música y todas, todas las personas que conocí en mi vida.
Generaciones enteras se han planteado cómo actuar en lo que sería la revolución, para qué y hacia dónde llevar las acciones y los cambios, y qué hacer después.
Muchas cosas se hicieron también -y algunas todavía se hacen- en ese sentido.
Sin embargo Ud., señora, señor, tiene una inquietud razonable que pocos teóricos de la revolución se han preocupado en resolver:
¿Qué hacemos mientras tanto?
Este manual pretende abordar todas esas inquietudes desde un punto de vista práctico y susceptible de ser trasladado al uso doméstico. Para que Ud., señora, señor, sienta la tranquilidad de conciencia que provoca saber que todos los días hace algo concreto y eficaz para acercar la revolución.
(Así va a comenzar el libro, puede ser una versión nueva del antiguo "Etica Marxista", pero sin nombrar a Marx que, como vimos, ya fue)
El primer capítulo trata acerca de cuestiones inmediatas que pueden ser modificadas en el plano meramente individual (después nos encargaremos de las cuestiones que involucran la coordinación de dos o más personas que deben ponerse de acuerdo en algo. Eso es un poquitín más complicado. Pero no imposible, si Ud pone en práctica los consejos de este manual indispensable).
Bueno. Para escribir ese manual que me va a hacer rica y desalienada (lo siento muchach@s, todo no se puede), necesito su ayuda.
no es cierto que se viene el fin del mundo burgués!, tenemos como energía alternativa a
copyleft
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Y se empieza por casa, así que: está permitido reproducir total o parcialmente todas las blogudeces acá encontradas, siempre y cuando sea sin fines comerciales (y si querés citar, citá)
Angustia (Deleuze & Guattari)
"Solo pedimos un poco de orden para protegernos del caos. No hay cosa que resulte más dolorosa, más angustiante, que un pensamiento que se escapa de sí mismo, que las ideas que huyen, que desaparecen apenas esbozadas, roídas ya por el olvido o precipitadas en otras ideas que tampoco dominamos. Incesantemente extraviamos nuestras ideas. Por este motivo nos empeñamos tanto en agarrarnos a opiniones establecidas."
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Andreievna es una rusa. Como buena rusa tiene, en primer lugar, una sangre confusa. Pero además, es medio reticente a la tecnología como canal del arte. Entonces, no hace dibujitos que puedan ilustrar su blog. Mucho menos saca fotos con su cámara digital (la que tiene hace unos años y aún no aprendió a usar).
Por eso, Andreievna te propone que le envíes tus imágenes revolucionarias y soberbias a andreievna79@gmail.com, que de las cientos y cientos de imágenes recibidas, ella utilizará alguna para ilustrar sus post a veces compulsivos, a veces moderados, y así seguir ganando más y más adeptos para esta revolución que crece cada día un poco más.
SUMATE Y RESTATE! Lo que salga en limpio, mandalo.
en estas elecciones vas a...
Los blogs son...
Quien resta tiempo a todo lo importante para escribir boludeces acá:
Oliverio Girondo Tardará, tardará. Ya sé que todavía los émbolos, la usura, el sudor, las bobinas seguirán produciendo, al por mayor, en serie, iniquidad, ayuno, rencor, desesperanza; para que las lombrices con huecos portasenos, las vacas de embajada, los viejos paquidermos de esfínteres crinudos, se sacien de adulterios, de diamantes, de caviar, de remedios
Ya sé que todavía pasarán muchos años para que estos crustáceos del asfalto y la mugre se limpien la cabeza, se alejen de la envidia, no idolatren la seña, no adoren la impostura, y abandonen su costra de opresión, de ceguera, de mezquindad, de bosta.
Pero, quizás, un día, antes de que la tierra se canse de atraernos y brindarnos su seno, el cerebro les sirva para sentirse humanos, ser hombres, ser mujeres, -no cajas de caudales ni perchas desoladas-, someter a las ruedas, impedir que nos maten, comprobar que la vida se arranca y despedaza los chalecos de fuerza de todos los sistemas; y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.
Y entonces…¡Ah! ese día abriremos los brazos sin temer que el instinto nos muerda los garrones, ni recelar de todo, hasta de nuestra sombra; y seremos capaces de acercarnos al pasto, a la noche, a los ríos, sin rubor, mansamente, con las pupilas claras, con las manos tranquilas; y usaremos palabras sustanciosas, auténticas; no como esos vocablos erizados de inquina que babean las hienas la instarnos al odio, ni aquellos que se asfixian en estrofas de almíbar y fustigada clara de huevo corrompido; sino palabras simples, de arroyo, de raíces, que en vez de separarnos nos acerquen un poco; o mejor todavía, guardaremos silencio para tomar el pulso a todo lo que existe y vivir el milagro de cuanto nos rodea, mientras alguien nos diga, con una voz de roble, lo que desde hace siglos esperamos en vano.